Mostrando entradas con la etiqueta Literatura chilena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura chilena. Mostrar todas las entradas

sábado, marzo 19, 2011

El imaginario poliforme de la Suralidad




Clemente Riedemann
______________________________________________________________
Ecología, diferenciación y surrealidad, constituyen dimensiones interpretativas de ese contexto cultural que sirve de soporte al imaginario de la poesía que se escribe en el sur. Las distintas maneras en que lo(a)s autore(a)s se vinculan con ellas, marcan, a su vez, sus distintas visiones y sus estilísticas.
 ___________________________________

         La dimensión ecológica surge del encuentro de los cuatro elementos de la naturaleza, en el variado entorno geológico y orográfico que sirve de soporte territorial, marcado por la presencia dominante del agua (mar, ríos, lagos, canales, estuarios, lagunas, esteros, pozones, napas termales, alta pluviosidad); seguida por la tierra, cubierta por bosques (costeros, de valle. de montaña, con flora y fauna variada) o extensas praderas en el valle central; además de serranías, quebradas, acantilados y lomajes; continúa con el aire (cielos diurnos y nocturnos, variedad de vientos y fenómenos meteorológicos) donde las estrellas y las nubes constituyen elementos de referencia frecuentes; y, finalmente, el fuego, vinculado con la montaña andina (volcanes) y el hogar, especialmente la cocina y los fogones. Los elementos culturales o metafóricos articuladores de este universo espacial referido a la naturaleza, son el camino rural, de tierra o pedregoso, por donde se moviliza el sujeto poético al encuentro con el cosmos; y la casa, desde la cual el habitante contempla y controla la dinámica del universo: 

“En el cielo/ el sol mira para atrás/ porque tiene que llamar agua,/ y tú conoces las señales/ los sagrados olores de la tierra/ y empiezas a lustrar tus botas/ la escopeta del 16/ que el abuelo colgó en el comedor/ en ese otoño de su muerte.“ (Delia Domínguez, El sol mira para atrás).

         La dimensión intercultural o “relación en la diferencia”, se articula como derivación del cruce étnico e histórico (entre los nativos indígenas con inmigrantes europeos y chilenos); también, por el contacto recurrente entre la población rural y la urbana; además, por las relaciones de género; aspectos a los que se agregan las relaciones con grupos lejanos, a través de la tecnologías de la información. Por su parte, los propios autores se relacionan desde sus particulares estilísticas, constituyendo una “comunidad discursiva” plural, poliforme, a veces contradictoria, aunque no excluyente. El espacio de encuentro y símbolo de la diferenciación, es la ciudad, especialmente la calle, por donde el sujeto poético va haciendo la reflexión de su existencia, cargado de “memorias y anhelos”; y describiendo su estado actual en el mundo:  

“Esa calle pequeñita está llena de olores./ Está cerca del mercado, a un paso del río;/ aquí estuve una vez, escribíamos versos en las / paredes,/ todavía existe este local, está cambiado/ pero existe./ Sitios habituales de la ternura,/ no hay sitios eriazos en esta ciudad,/ todo huele, palpita, todo ha sido habitado o lo será/ por los únicos seres imaginables.” (Omar Lara, Los centros de la tierra).

         Una tercera dimensión, de génesis surrealista, surge a raíz de la inserción de las nuevas tecnologías en los espacios tradicionales o por la irrupción de usos, costumbres y artefactos antiguos en los ambientes de la modernidad. Este encuentro azaroso de temporalidades históricas divergentes, se presenta lo mismo por el ingreso de la población rural en las ciudades, que por la expansión residencial de habitantes con tradición urbana, especialmente de los grupos de mayores ingresos, hacia los espacios rurales aledaños. Así, mientras los campesinos abandonan sus tierras y avanzan en la ocupación de las ciudades en busca de mejores oportunidades y servicios, las clases dirigentes abandonan éstas paulatinamente, para ir a residir en las periferias urbanas o en las áreas rurales, en procura de segurizar sus bienes y mejorar su calidad de vida. Esta dinámica de recambio residencial deviene en un lenguaje mixturado, posmoderno:  

“Soy el escudero de la aldea/ Véanme entrar a casa/ Ni un mendrugo de pan en la mesa/ El terno planchado a rayas/ Sin arrugas la camisa/ Un poco de sangre en el pecho/ Y esta espada vieja que al sacarla/ De su funda/ Brilla aún la luna en su filo…/ Por aquí callejeo con desta chala/ Y un abrigo negro” (Juan Paulo Huirimilla, Callejeo a la manera de Serguei Esenin).
____________________________________________________________
(c) Clemente  Riedemann  2011.
(c) SURALIDAD, Antropología Poética del Sur de Chile.

viernes, marzo 18, 2011

Sobre una posible literatura del Sur

Berta Ayancán, Puerto Octay

David Miralles Ovando 
 ___________________________________________________________________
Tras el reconocimiento de una diferenciación en el canon literario de la chilenidad, el autor refiere a la existencia de singularidades manifiestas en la literatura escrita en el sur del país en las últimas décadas. Algunas de ellas serían las de carácter topológico, temático, estructural y lingüístico.
 ______________________________________________________________________

La adherencia a una topología, a la creación de un espacio mítico, ficcional o literario,
tiene que ver con la fundación de unos territorios y más específicamente de la creación de un espacio literario sureño. En muchos aspectos, esta creación tiene que lidiar  con la imagen pre establecida de estas tierras, una imagen que muchas veces no es más que un estereotipo. La ruralidad vista desde una pretendida superioridad moderna. Ignorando que el Sur, así como el Norte, son los territorios en que dicha modernidad  ha buscado persistentemente sus mayores desafíos. Estos territorios han sido surcados por el avance de la modernidad, por la introducción de tecnologías y particularmente, por ideas cuya modernidad hubiera encontrado suelo infértil en el centro metropolitano. La experiencia de la colonización, que la burguesía criolla aceptó sólo en estas latitudes, temerosa tal vez de perder sus señoríos y privilegios, ante el empuje de una nueva raza, pero también de un nuevo “know how”, es un hito central en la configuración de estos territorios. Sin embargo, no siempre el espacio es selvático y de hecho, la producción tal vez más
importante, tiene que ver con la ciudad, como se aprecia en obras como Cipango o Karra Maw´n.                                                        

La predilección por una temática recurrente se explicaría por la referencia a esos mismos procesos y circunstancias que de algún modo le han dado forma a esta región. El cuentista Francisco Coloane aparece aquí como el paradigma de una literatura de este tipo, pero también, el hecho de  que su figura se recorte aislada e integrada a una productividad metropolitana, lo resitúa como un precursor. Son las obras más recientes las que probablemente han instaurado los temas definitorios, más allá de las narrativas de carácter bizantino que le han precedido y que de vez en cuando reaparecen por necesidades del mercado. Temáticas vinculadas a las visiones de mundo de las comunidades étnicas que han estado atravesando estos territorios, ya por varios siglos. Hay que pensar aquí necesariamente en el surgimiento de la  poesía bilingüe mapuche-español, en la corriente llamada etnocultural, en la neo-épica o en la crónica poética, etc. 

El descubrimiento y el tratamiento de las nuevas temáticas demandaría ciertas exigencias formales también novedosas o, al menos, no usuales. Dentro de esto deben mencionarse nuevamente la crónica poética, la poesía “etnocultural”, que involucra en su formalización discursos “científicos” o históricos, la poesía étnica que introduce, probablemente, formas tomadas de la tradición oral del pueblo mapuche. Más aún, se
puede constatar el surgimiento de obras dotadas de un carácter más orgánico. En muchos casos no se trata de meras colecciones de poemas, sino que de trabajos de largo aliento cuya estructuración recuerda más bien la de obras narrativas. Y en la mayoría de los casos, los libros presentan una fuerte unidad interna a nivel temático. Todas ellas introducirían, de algún modo, fuertes innovaciones en el arte literario del
momento.

Por último, la irrupción de una singularidad lingüística se debe a los particulares desarrollos humanos de esta zona y a la cohabitación de diferentes lenguas. Varias lenguas europeas, así como el mapudungun, la lengua originaria, se han hablado en el sur y ello ha dejado su impronta en la cultura. Ello ha configurado también y, especialmente, al castellano en uso en la región. Esto se refleja de diversas maneras en las principales obras que constituyen el actual corpus de esta literatura.
____________________________________________________________________ 

Extraído de:
Miralles, David.1999. Para hablar de una literatura del Sur. Algunas sugerencias. Villanova University. Paper.

(c) SURALIDAD, Antropología Poética del Sur de Chile.

viernes, marzo 26, 2010

Tradición y modernidad: la otra Frontera

                                                                                                             Patricia Ubilla Vaca callejera (2010)

Clemente Riedemann / Claudia Arellano
_____________________________________________________


Las relaciones entre tradición y modernidad, contrastantes o confluyentes, hacen lo principal del carácter de la poesía escrita en el sur de Chile. En esta “otra Frontera” (mental, no sólo territorial) se mueve la temática y el lenguaje de los autores y autoras que aquí sostienen decisivamente la actividad literaria en los tiempos actuales.
______________________________________________________


La apropiación de la memoria ancestral, el vínculo con la naturaleza y las formas expresivas arcaicas se integran espontáneamente en el lenguaje moderno, complejizándolo y, obviamente, enriqueciéndolo con voces y acepciones que se yerguen en señales de identidad.

Si bien esta relación se presenta en el resto del país, en la poesía de la Suralidad adquiere especial vigor considerando la aún nutrida población rural (32%, la segunda más alta en Chile). Como se aprecia en la fotografía que acompaña esta nota, la relación entre el mundo rural y el urbano no sólo es un vínculo distante, memorioso, o de adyacencias. Las áreas de contacto son permanentes y dinámicas, generando el mayor interés para la poesía actual.

Observamos aquí a los poetas del sur haciéndose cargo de este dato de realidad y asumiéndolo con propiedad en sus textos, sin perjuicio de emplear los estilos y recursos expresivos propios de la literatura generada en los núcleos urbanos. Por ejemplo, un poeta que habita entre vacas y gallinas, como No Vásquez (1984; 1998) escribe: “Hay miles de corazones desconectados y las reparaciones son lentas”. Se trata de una retórica de síntesis, pero también multidimensional. Ya es eficiente en su referencia al colapso de los vínculos comunitarios y afectivos que trajo consigo la modernidad (el denominado desanclaje por Anthony Giddens), pero también puede interpretarse como una critica al centralismo, al olvido de la metrópolis por las zonas adyacentes.

O bien: “No manufacturamos, somos materia prima”, que además de delatar la situación de la persona humana como mero recurso productivo, bien puede referirse al colonialismo interno que hace uso y abuso de la periferia, donde la región es vista como un lugar a explotar, una simple base de datos, un vertedero para los desechos de la urbanidad, un frente olvidado por la globalización. El espacio rural concebido como lugar de la producción y explotación, sin redistribución, es decir, sin retorno de capital.

Cierto es que aquí aún persisten los sentimientos de apego e identificación con los lugares, pero también se asume que éstos han sido desvinculados, que ya no expresan del todo prácticas y compromisos establecidos localmente, sino que están grabados con influencias mucho más lejanas que, como parece razonable de observar en un contexto dinámico, algunos autores rechazan, otros filtran y otros idolatran. Pues bien, la asunción crítica de las influencias cercanas o lejanas parece marcar el timming en los registros de esta “otra Frontera”.

Los valores estéticos de tal mestura, devenida en gesto de congruencia existencial, son todavía invalorados por el establecimiento literario nacional que restringe sus visiones de país a los parámetros impuestos por la urbanidad metropolitana, considerada hasta ahora como único modelo válido de referencia.
_________________________________________________________


Referencias:
Vásquez, No (1984; 1998) L&VERTAD (Puerto Montt, Hojas huachas, autoedición); AMURICA (Puerto Montt, Hojas huachas, autoedición)

Para citar éste artículo mencionar alguna de las siguientes fuentes:
http://suralidad.blogspot.com/
© SURALIDAD, Antropología poética del Sur de Chile, 2010.
© Riedemann, Clemente; Arellano, Claudia (2010) Suralidad, Antropología Poética del Sur de Chile. Puerto Varas, Suralidad Ediciones.

martes, agosto 11, 2009

Chamaco Valdés

Francisco Chamaco Valdés (izq.) junto a Luis Hernán Alvarez la memorable dupla goleadora del fútbol chileno de los 60's.
Poema de Clemente Riedemann
Porque chuteaste mi infancia hasta las estrellas, del banderín que iluminó mi pieza oscura, allá, en los callejones polvorientos, es que quiero escribirte este poema. « Fuerte y a un costado »– dijiste, seguro como la bala que ya inició su viaje y que un día incendiará mi carne tirándome de bruces en una cuneta. O como el sol de la mañana que alumbra la panera, mientras leo en el periódico una entrevista en que confiesas cómo deben patearse los penales: « Fuerte y a un costado –dices- Es lo más seguro ». Así te llevé en el corazón durante los años en que la vida se agarraba con estoperoles a la tierra en la cancha del club Tricolor. Ahora los dos estamos viejos. Yo recuerdo casi todos tus goles. Tú no sabes que escribo poemas.
(del libro Gente en la carretera, 2001)

martes, septiembre 30, 2008

Hibridaje e intertextualidad en la narrativa poética de Oscar Barrientos Bradasic

Reseña de Clemente Riedemann Fotografía de Oscar Barrientos, Archivo de Suralidad (2007). ___________________________________________________________ El autor de Punta Arenas se formó literariamente, primero en la Universidad Austral, en Valdivia; y luego en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo su Doctorado. Se trata, pues, de un hijo exótico de la Suralidad. Un poeta de sentimiento que escribe desde el tópico de la imaginación razonada. Lo que tiene dentro de la cabeza vale oro. Negro, claro. Como el petróleo, del que una vez producimos miles de barriles y ahora “ni una gota”, como acaba de decir el Ministro de Hacienda. Pero Oscar Barrientos guardó unos cuántos. Y tiene combustible para rato. ____________________________________________ La tensión entre prosa y poesía caracteriza el lenguaje narrativo de Oscar Barrientos Bradasic, el joven y laborioso autor que se abre paso en el formidable paraje de las letras magallánicas, agregando con Cuentos para Murciélagos Tristes, su cuarto libro, una nueva saga de relatos al mítico Puerto Peregrino, escenario base de su universo narrativo. La feroz batalla de la prosa por rechazar los afanes posesivos de la lírica dan origen a un grupo de historias colmadas de una retórica donde el mito, la fábula y la metáfora, copan el escenario a la acción directa, desnuda, que –de acuerdo con la norma instalada por el cuento moderno- suele resultar más eficiente para arrojar luz sobre el trámite argumental. Atento al detalle de la tradición clásica y a la coexistencia en su propia ánima de tal perfomance conflictiva, Barrientos Bradasic recoge con precisión y encantamiento las raíces existenciales que sostienen esa confrontación: “Pero luego tanto poema como cuento comenzaron a mutarse en una vigilia insoportable, una simbiosis infernal” (El Hombre Que Tenía Dos Sombras). El delirante heroísmo de la épica cervantina (El Basilisco); la paródica nerudiana (La Invención de la Alegría); la memoria trágica de los afectos perdidos (Alma de Palo); la cosmología premoderna (La Cofradía de la Tierra Plana); la metafísica de la angustia (La Tristeza es Un Violín), marcan otros episodios notables en la rica inventiva del autor. En este último relato asistimos a la consolidación del personaje Anibal Saratoga como epicentro mítico y poético de los relatos en torno a Puerto Peregrino. Como es su costumbre, los relatos de Barrientos Bradasic están presididos, acompañados y clausurados por numerosas citas provenientes del arcano literario: antiguas, clásicas, modernas, contemporáneas, las que -a fuer de no sufrir menoscabo- forman ya parte de su identidad escritural. A lo anterior agrega aún la introducción de no pocos neologismos y denominaciones arbitrarias, que contribuyen a consolidar en la atmósfera narrativa el gesto paródico de su mitología personal. En “Cuentos Para Murciélagos Tristes”, Oscar Barrientos Bradasic no sólo comparte con sus lectores el proceso de decantación que se observa en su emergente obra. Ella contiene la hibridación chileno-croata que constituye la marca magallánica y da cobijo a la intertextualidad, con su retórica exigente en soportes y referencias. En el trayecto nos regala un castellano de espléndido vocabulario, de articulado complejo, propicio al disfrute de la lengua y que constituye un estímulo para la imaginación. _________________________________________ Fuente: Contraportada de Cuentos Para Murciélagos Tristes (Editorial Cuarto Propio, 2004); Fotografía de CR (Punta Arenas, 2007) obtenida con cámara celular Sony Ericsson.

jueves, septiembre 25, 2008

La etnicidad mapuche en la poesía chilena actual. El punto de vista de un escritor no-mapuche.

Doña Rosario Hueicha (Chiloé). Dibujo de Danilo Sepúlveda.

Artículo preparado por Clemente Riedemann.

___________________________________________ La emergencia de la poesía de origen indígena en el sistema de comunicaciones literarias, es una de las novedades de la poesía chilena verificadas en las últimas dos décadas. Al esfuerzo individualista de los precursores, se agrega ahora la dedicación colectiva de los autores más jóvenes, entre los cuales se integran por igual hombres y mujeres, arropados con una visión intercultural que abre espacio a nuevos lectores. _________________________________________ Entre las posturas e imposturas que pueden contener las expresiones poéticas centradas en el tema étnico indígena, lo peor para la poesía es la opción por tratar las circunstancia de marginalidad en la que se debaten los grupos étnicos minoritarios desde una perspectiva histórico- reivindicativa. La decisión de instrumentalizar la poesía como publicidad para llamar la atención sobre el despojo material y espiritual sufrido por el pueblo mapuche, a partir del siglo XVI, no encontrará eco en la comunidad lingüística nacional, en virtud de la ninguna presencia política indígena en las estructuras de poder de la sociedad chilena. La nostalgia por el gran discurso sociopolítico de la restauración de un orden original – imposible de reconstruir – importa elementos ideológicos y formales arcaicos, cuyo momento más relevante se encuentra quizás, en la novela indigenista de mediados del siglo 20, énfasis que no es posible replicar hoy con idéntico vigor en un contexto literario debilitado por el esnobismo y la vulgarización. Literatura y transculturalidad. La emergencia, desarrollo y vigencia del tema étnico indígena, en el actual contexto de la circulación literaria, dependerá de la capacidad de los poetas- mapuches y no mapuches- para expresar esa situación con los criterios transculturales de la modernidad. Esto significa, por una parte- y en el caso de los poetas mapuches- la necesidad de abordar la composición poética privilegiando la cosmovisión particular de la cultura indígena en la actual situación de contacto cultural con la sociedad chilena y la apertura al exterior que ésta promueve, de tal manera que queden implícitos los rasgos que asume hoy el proceso de transculturación, sin marginar los aspectos subjetivos, íntimos y anecdóticos que tal suerte de relación acarrea. Por otra parte, el poeta no mapuche puede avanzar hacia el encuentro y comprensión de la cultura indígena de una manera más independiente, esto es, asumiendo los criterios de la diversidad o interculturalidad, superando el modelo etnocentrista de la cultura oficial. Inutilidad de los formatos lingüísticos conservadores. En lo referente al problema lingüístico, resulta obvio que las formas expresivas bilingües – frontales o contextuales – servirán con mayor eficiencia a la adecuada comunicación de esta poesía, considerando que el desconocimiento del mapudungún es generalizado en la sociedad chilena. Una propuesta de escritura fonética exclusivamente mapuche condenaría a ese trabajo a la inadvertencia fuera del ámbito de las comunidades indígenas, donde tampoco la lengua ancestral se practica en forma extensiva. Apuntar hacia el exterior con las lenguas del exterior, abre opciones para que la literatura étnica encuentre lectores en el sistema global de las comunicaciones. Una forma expresiva bilingüe de carácter contextual conlleva novedad, complejidad y es, en sí misma, síntesis del proceso de transculturación, lo que constituye un aporte valioso al acervo lírico del país. La representación lingüística frontal, que implica la simple traducción, contribuye a la difusión de lo propiamente étnico de una manera limitada y traiciona el principio de que la poesía, en virtud del modo íntimo con que se relaciona con la cultura, sólo es cabalmente comprensible y valorada cuando se accede a ella a través de la lengua en que ha sido pensada y escrita. Las barreras culturales y sicológicas. La vigencia del tema étnico en la poesía chilena se encuentra vinculada al reposicionamiento del conjunto de las culturas indígenas en el sistema de comunicaciones lingüísticas del país, cuestión que sólo puede darse en un contexto de aceptación de la diversidad, esto es, superación de la discriminación y de los prejuicios históricos, lo que- en teoría- encuentra posibilidades de realización en sociedades democráticas. En Chile, hoy, valorando lo que el Estado, algunas instituciones privadas y lo que los propios poetas de origen indígena han obrado en los últimos veinte años, tal escenario se advierte aún muy lejano. Lo anterior, al menos por tres razones: primero, por la tendencia entrópica de la sicología mapuche que empieza a observarse desde el momento en que el Estado chileno les delimitó un territorio con la idea de garantizar su subsistencia, pero también como modalidad política de regulación y control del contacto interétnico; segundo, por las especiales características que reviste el actual proceso de modernización productiva en las áreas rurales del país, donde la rigidez en la aplicación de las políticas de mercado, derivan en el sacrificio de las formas tradicionales de la convivencia nacional y también en la devaluación creciente de las expresiones estéticas propias del país, incluidas las de origen étnico; y tercero, por la exagerada concentración del poder decisional en el área metropolitana, lo que genera un desequilibrio exasperante entre el centro y las regiones y, por tanto, en las oportunidades de acceso al sistema nacional de comunicaciones. Así, a la ya histórica marginalidad que se traduce en prejuicios y discriminación hacia las comunidades indígenas por parte de la sociedad chilena, las expresiones mapuches - al estar inscritas en la periferia – deberán salvar también obstáculos de carácter sicológico, lingüístico, político, territorial y de la inserción en el mercado editorial para mantenerse vigentes como tema de recurrencia en la literatura chilena contemporánea. Los límites del exotismo. Cabe, además, considerar el peligro de convertir la poesía mapuche en una moda y solamente en virtud del carácter exótico que importa su expresión lingüística, tal como ha ocurrido con los elementos de la parafernalia. Esto es, aceptar los aspectos formales más externos, pero cuidando muy bien de filtrar o neutralizar los contenidos sociopolíticos que constituyen la base de su creación. De cualquier modo, el proceso de incorporar la poesía mapuche al sistema nacional de las comunicaciones literarias será ahora - y a diferencia del pasado - responsabilidad de los propios poetas mapuches. El sector de la intelectualidad chilena que tradicionalmente asumió la tarea de promover­ - con óptica más o menos etnocéntrica - las expresiones de la cultura indígena, ha perdido hoy su preeminencia. La pequeña burguesía nacional está concentrada en revisar su propia participación histórica en el sistema y en asumir el discurso que exprese esta nueva circunstancia, cuando no se ha entregado ya una ilusión de modernidad, la que, por el momento, no considera significativamente la producción literaria de las regiones como parte constitutiva del modo de ser de la literatura chilena actual y de la identidad que se desea mostrar ante el mundo. Corrientes de representación del discurso poético mapuche en la actualidad. Considerando lo expuesto, distiguimos tres modos de instalación de los poetas mapuches en el sistema de comunicaciones literarias. La primera corriente inscribe su lenguaje en la representación de los valores ecológicos virginales y la oralidad (p.e. la poesía de Lorenzo Aillapán, conocido como “el hombre-pájaro”, en referencia a su habilidad para imitar el canto de las aves sureñas y su inserción onomatopéyica en los textos; Faumelisa Manquepillán, quien incorpora cánticos chamánicos tradicionales y el empleo de hierbas silvestres en sus presentaciones; y parte de la poesía de Leonel Lienlaf, aquella que desciende del legado de Pascual Coña). Una segunda corriente se mantiene apegada a la interpretación reivindicativa de carácter histórica y política, con un discurso que se centra en el tema del despojo de los territorios ancestrales por parte de la sociedad blanca y la necesidad de su recuperación por la vía de la articulación política y cultural del conjunto del pueblo mapuche (p.e. parte de la poesía del mismo Lienlaf y casi toda la César Millaueique). Una tercera corriente se expresa en la poesía de Elicura Chihuailaf, que procura registrar el proceso de transculturación que implica el cambio progresivo del habitat rural hacia los principales centros urbanos del país, abriéndose hacia el empleo de visiones de carácter intercultural y modos expresivos modernos, pero que abren también un foco de conflicto con las pociones conservadoras de la corriente anterior, de las que, por razones obvias, no puede desvincularse. Una cuarta corriente, descendiente de la anterior, a nuestro juicio la más interesante, apuesta decididamente por la interculturalidad. En ésta, se asume la condición del poeta mapuche como militante no sólo de una etnia, sino también y principalmente de la literatura, que es el espacio comunicativo donde finalmente deberá poner a prueba sus cualidades (p.e. Jaime Huenún, Bernardo Colipán, Juan Pablo Wirimilla, Victor Cifuentes, Roxana Miranda Rupailaf, entre otros, miembros de la generación más joven de los poetas mapuches actuales). Estos poetas cambian la actitud individualista que caracteriza a los anteriores y se plantean como un grupo organizado tras objetivos comunicacionales propiamente literarios. Una muestra contundente de esta nueva actitud, es la valiosa antología bilingüe Epu mari ülkantufe ta fachantü (20 poetas mapuche contemporáneos, Lom, 2003), con selección de Huenún y traducción de Cifuentes.