lunes, septiembre 21, 2009

Schwenke y Nilo / Leyenda del Sur

Schwenke y Nilo / Fotografía de Juan Ramón Salinas
Clemente Riedemann
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No sólo porque han sabido leer el sur en el que han vivido y comprendido a full, sino también porque su propia cruzada musical y poética iniciada a fines de los 70’s en la Universidad Austral de Valdivia se mantiene viva en los escenarios de Chile, Schwenke y Nilo son una “Leyenda del Sur”.
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Así se llamará el libro que prepara el destacado comunicador penquista Rodrigo Pincheira y que aparecerá a comienzos de noviembre, como anticipo del gran recital que Nelson Schwenke y Marcelo Nilo ofrecerán en la Sala Oriente de la capital en conmemoración de sus treinta años en la música popular de Chile;
El libro incluye una larga entrevista al dúo, notas críticas de varias personalidades nacionales, las letras de todo su cancionero, y una selección de fotografías que cubren toda la trayectoria de Schwenke y Nilo desde la lejana y heroica época de sus orígenes universitarios en Valdivia, sus posteriores periplos por el país, sus andanzas por Europa y Estados Unidos hasta el presente que muestra sus presentaciones recientes en diversas localidades de Chile y que muestran como lograron hacerse del afecto de tres generaciones de chilenos y chilenas sin haber estado nunca en los medios de comunicación masivos;
El haber permanecido fieles a una estética “suralidiana”, a sus convicciones existenciales y políticas, a su amor por la música y la poesía, y a la cercanía en el contacto directo con las personas les han hecho acreedores de un espacio permanente en el alma de miles de connacionales que advierten en sus canciones el reservorio de un cierto país que no renuncia a la valoración de su identidad primordial;
En sus canciones respira un Chile que privilegia los valores humanos por sobre las modas y el exitismo de mercado, y que denuncia las inequidades, las estigmatizaciones, las exclusiones, la pobreza material y simbólica de nuestra cultura criolla avasallada por el neoliberalismo prepotente adoptado por las clases dominantes del país;
Las canciones de Schwenke y Nilo lograron extender el sentido de la chilenidad más allá de las estrechas fronteras metropolitanas, erguidas en versión oficial de Chile, para mostrar un país con otros paisajes, otras gentes, otras visiones de mundo y para poner el amor, la fraternidad, la justicia social, el humor y la valoración de la diversidad como elementos permanentes y deseables de nuestro modo de ser;
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(c) SURALIDAD, 2009

domingo, septiembre 13, 2009

Sur

Paz Jara. Cosecha de ciruelas en Collico. Fotografía de Isabel Lipthay
Clemente Riedemann ___________________________________________________________
Al principio el sur era mi patio, el perfume de la magnolia entrando por la ventana en las mañanas del verano. Rumor de los vapores, los trenes, oleaje del río balanceando las totoras, la madre canturreando “el día que me quieras”;
Pero después fue cataclismo, inundación, barcos tumbados, locomotoras como cucarachas indefensas bajo el sol mortecino. Fue metralla, allanamiento, el padre y el hijo torturados uno frente al otro en los gimnasios;
Al principio el sur era mi patria, la bandera flameando en el pórtico, el alto tiuque vigilando los bosques, un niño reventando guatapiques;
Ahora el sur es una herida, cerrada pero viva, debajo de la piel, lagartija correteando en las murallas, canción susurrada en las esquinas. Canción nueva para vivir el día, breve y a la vez infinito. Como un círculo, como un poema, como el amor. Quizás somos sólo una palabra.

miércoles, septiembre 02, 2009

Septiembre

Fotografía en el Museo de Frutillar

Clemente Riedemann

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Septiembre trae recuerdos de una patria que ya no existe, cuando aún había barrio, comunidad, sentimiento de chilenidad compartido. Cuando el mundo era mi amigo. Cuando Chile era mi amigo.

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Me gusta siempre la vida en el sur de Chile. Pero un poquito más de septiembre a abril. Vuelven los cielos luminosos, el aroma de los árboles, el canturreo de los pájaros (es increíble que todavía esa belleza nos venga gratis, como un regalo del universo), el viento sur entrando por la ventana de la cocina, desordenando las cuentas del agua y la luz depositadas sobre el micro/ondas; Septiembre trae recuerdos de una patria que ya no existe, la patria de la infancia, cuando aún había barrio, comunidad, sentimiento de chilenidad compartidos. Cuando correr por entre los senderos de la huerta, ponte tú, las guías de porotos verdes enroscándose en las quilas, era conectarse con el infinito. Solía quedarme dormido allí percibiendo cerca de mi oreja el zumbido de los moscardones. No sentía miedo. El mundo era mi amigo. Chile era mi amigo; Ahora mi país es una cosa rara, que ni siquiera es capaz de respetar a sus moradores originales. Un engendro anglo/nipón bien afincado en la funcionalidad mercantil de corto plazo. La apuesta por la cultura ha retrocedido en lugar de avanzar. Se prefirió la remodelación de los estadios para pasar a la posteridad. Está súper bien. Era necesario. Pero igual Chamaco Valdés murió solo y sin el reconocimiento que su enorme talento merecía. Un talento surgido del pueblo, en canchas de piedra y polvo, pateando penales en la noche de la población, iluminado por velas, acaso las mismas de su sepelio; Una de mis hijas nació un 11 de septiembre. Fue un regalo travieso de los dioses. Su llegada a este mundo reconvirtió un día muy triste en una fiesta de agradecimiento al universo. Así es la vida. Es maravillosa siempre. Así es septiembre, terrible y mágico. Si tuviera que elegir un mes favorito, es éste. Vuelve la luz, el color, los volantines. Por una vez en el año nos acordamos de nuestro país como lo que es: nuestro hogar en el mundo; Si fuera presidente de Chile lo tendría muy presente. Hacer del país un hogar seguro y alegre para todas las personas. Seguridad en la economía, alegría en la cultura. Sé que eso, que es tan básico, es tremendamente difícil de conseguir en la realidad. Pero ello ocurre porque nos somos todavía inteligentes. Quizás tengamos oportunidad de serlo; Cierta vez, cuando era niño, tropecé en el patio de mi casa natal mientras corría al querer atrapar a una mariposa. Enterré mi pequeña nariz en la tierra oscura, húmeda y fragante del sur. Ese es el olor del país que amo. Y era septiembre. ___________________________________________________________ (c) Suralidad, 2009

miércoles, agosto 19, 2009

Ivonne Coñuecar: Derritiendo la escarcha

Clemente Riedemann
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En una atmósfera generacional saturada de poemas confesionales -la mayor parte complacidos en una caótica de la ambiguedad- la joven Coñuecar abre paso a una actitud existencial propia, suma y síntesis de la atenta reflexión sobre si misma y sobre la época que le tocó vivir.
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Ivonne Coñuecar, periodista formada en la Universidad Austral de Chile, levanta en Catabática (Jabalí Editoras, 2008) una promisoria escritura en el ámbito de la generación sureña más reciente. Sus comunicaciones incluyen poesía, cuento y guiones. Pero es posible que vaya por más. En este su primer libro demuestra que no le teme al "lirismo geológico", imposible de eludir en la aún salvaje Aisén y tampoco a las confesiones existenciales: "escribí en las murallas andinas / refugio de desertores, bajo coirones / en los entrópicos inviernos / y veranos vírgenes de los que abusé / escribí en mis fiestas top-pop-rock / escribí para no llorar desde mi puesto en la mesa / en la sordera de mis amigos / en mi burbuja me ahogué." (p. 28);
En su periodo formativo también fue becaria de la Fundación Neruda (2007) y ha recibido sus primeras distinciones institucionales en el sur del país. En Catabática, junto con examinar el entorno físico y cultural de su natal Aisén, la autora asume temáticas propias de su circunstancia generacional, como la migración citadina de quienes estudian lejos del hogar, la transitoriedad e ingenuidad de las primeras relaciones afectivas, el desamparo existencial adolescente en ciudades que no entienden ni atienden las demandas del imaginario juvenil: "a pesar de las prácticas de vuelo tengo fe en el estrellato":
En su estilo, Ivonne Coñuecar emplea un lenguaje coloquial, a veces descriptivo, marcado por el distanciamiento irónico resultado de un temprano y saludable escepticismo, siempre necesario en la literatura que aspira a contribuír desde la crítica y no desde la complacencia con la refundación de las verdades establecidas: "..y no sé en qué día dios creó el viento y los incendios / la cordillera intocable o las presiones que juegan al catabático / al arrasar / al escaparse sin delito / sin creencia ruedo por las calles de Coyhaique / y su manto taciturno de hipocresía..."(p. 37);
En una atmósfera generacional saturada de poemas confesionales-la mayor parte complacidos en una caótica de la ambiguedad- Coñuecar logra conectarse con un entorno social y cultural pervertido por los mass media y abre paso a una actitud existencial propia, suma y síntesis de su atenta reflexión sobre si misma y de la época que le tocó vivir: "...y todas las cosas que vi / todas las que oí / cuelgan desde los techos / descolgándose / gota a gota / otra vez bajo cero / otra vez estalacticas / en su agonía friolenta..." (p. 36) ____________________________________________________ Catabática; Poemas por Ivonne Coñuecar Araya; Jabalí Editoras (2008); 52 páginas (8 textos extensos); Fondo CONARTE de la Municipalidad de Valdivia;
(c) SURALIDAD, 2009.

domingo, agosto 16, 2009

Notas a la página 69 de "El viento es un país que se fue"

Viejas obsesiones en la nueva novela de Oscar Barrientos Bradasic
Clemente Riedemann
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Barrientos Bradasic es un monstruo marino devorador de literatura clásica. Ella constituye su alimento básico para emprender la interpretación de las realidades, las de antes y las de ahora, que en su narrativa es una misma cossa nostra. Estilísticamente, esta dieta sobre aliñada le impone una retórica cercana al comic, en este caso ballenero, que avanza como un oleaje tempestuoso en busca de litorales donde moran seres que parecen recortados de las historietas, de alma huidiza y presencia flotante, como marineros en tierra, cuya identidad se asienta únicamente en el lenguaje con que se expresan;
Así, los nombres de Plegasuena, Gran Formentor, Kratilo, Calibán, Julio Verne, Faro del Fin del Mundo, nos remiten a las antiguas mitologías formadoras de nuestro imaginario juvenil, cuando la vida era una “sensación de vértigo” y no una “dentadura picada y sucia”. El viento es un país que se fue se presenta como una pesadilla melvilliana, agravada por descripciones urbanas a lo Victor Hugo, donde la alegría es un sol que aparece entre los nubarrones merced a la habilidad de Barrientos Bradasic para conducir el timón de su retórica entre los cachivaches de la contemporaneidad;
Se entiende que este empleo persistente de la tradición literaria anterior y la narrativa fantástica es metáfora y alegoría de los tiempos actuales, lo que sitúa al autor en la saga de los auténticos best seller juveniles de la posmodernidad, con la diferencia que lo que motiva a Barrientos Bradasic es su amor por la literatura y la atención de los lectores adultos. De allí lo arriesgado de su apuesta, casi tanto como un viaje por los mares australes, por fortuna todavía salvajes e ignotos para beneficio del porvenir;
Era como si pasada la medianoche se activara una nueva ciudad, donde meretrices demacradas ofrecían sus servicios en las esquinas y los amantes se ocultaban como masas informes en los arcos de las escaleras.” Esta descripción podría pertenecer lo mismo a la película Taxi Driver de Scorcese o la novela Los miserables de Víctor Hugo, pero la retórica por la que opta Barrientos Bradasic es alegórica y clasicista, lo que sitúa su imaginario en el limbo de una estética para iniciados;
Años derivando en ese Mar de los Sargazos que ondea entre la poesía y la narrativa, la creación prosaica de Barrientos Bradasic se está convirtiendo en si misma en una odisea retórica. Quizás, para llegar a Itaca, tenga que arrojar la hipérbole por la banda de estribor. Aprovecharía de mejor modo su lúcida inteligencia, la agudeza de su ironía, el sorprendente humor en la descripción de los detalles. Quien sabe. Acaso es su pathos. Pero quienes somos nosotros para dar recomendaciones al joven capitán de los mares australes.
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(c) Clemente Riedemann;
(c) SURALIDAD, 2009.

martes, agosto 11, 2009

Chamaco Valdés

Francisco Chamaco Valdés (izq.) junto a Luis Hernán Alvarez la memorable dupla goleadora del fútbol chileno de los 60's.
Poema de Clemente Riedemann
Porque chuteaste mi infancia hasta las estrellas, del banderín que iluminó mi pieza oscura, allá, en los callejones polvorientos, es que quiero escribirte este poema. « Fuerte y a un costado »– dijiste, seguro como la bala que ya inició su viaje y que un día incendiará mi carne tirándome de bruces en una cuneta. O como el sol de la mañana que alumbra la panera, mientras leo en el periódico una entrevista en que confiesas cómo deben patearse los penales: « Fuerte y a un costado –dices- Es lo más seguro ». Así te llevé en el corazón durante los años en que la vida se agarraba con estoperoles a la tierra en la cancha del club Tricolor. Ahora los dos estamos viejos. Yo recuerdo casi todos tus goles. Tú no sabes que escribo poemas.
(del libro Gente en la carretera, 2001)

martes, junio 16, 2009

Bon voyage!

Clemente Riedemann
__________________________________________________________________ La misteriosa desaparición en vuelo sobre el Atlántico del avión Air Bus de Air France ocurrida hace dos semanas golpea fuerte en el alma y en el estómago. Hay quienes prefieren no saber nada del asunto porque la situación les pone frente al límite de la comprensión humana. Pero el trance ofrece la maravillosa oportunidad de meditar sobre la dimensión espiritual de la existencia.
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El terrible accidente del avión Air Bus perteneciente a la línea aérea Air France ocurrido sobre las aguas del Atlántico nos recuerda que la ciencia y la tecnología no son dioses. En buena hora. Algo hay más allá de nuestra actual capacidad de comprensión, que acaso roza nuestras vidas aparentemente controladas, que camina a nuestro lado, pero que en cualquier momento manifiesta su independencia absoluta y nos grita:” ¡Hey, aún falta mucho para saber cómo en realidad funciona el universo!”;
Pero en eso reside la gracia de vivir y de viajar. Ser capaz de afrontar el riesgo. Porque el riesgo es el mismo, sea que se coja un carretón, un colectivo, un bus, un tren, el metro, un barco o un avión. Están allí, junto a nosotros las fuerzas de lo desconocido que son las que saben verdaderamente si llegaremos o no a destino. O quizás nadie lo sabe y todo es una concatenación de azares repentinamente surgidos como opción de continuidad. ¡Vaya uno a saber! Por eso la Fe es tan importante para tantas personas, un bálsamo de quietud durante el viaje y un consuelo cuando éste se frustra, a veces de modo tan trágico como en este caso;
Si uno trata de ponerse en el pellejo de exploradores pioneros como Yuri Gagarin, Charles Lindberg, o Roberto Parraguez, quienes consiguieron sobrepasar las barreras del pánico y llegar a destino contra todo pronóstico, solos en la soledad inmensa del espacio y sin precursores de quienes tomar algún consejo, puede valorarse mejor la valentía del ser humano. Lo mismo si pensamos en Amelia Earhart o Antoine de Saint-Exupery, que se perdieron sin dejar rastros, tragados por la inmensidad de lo desconocido en su afán por abrir nuevas fronteras para los que venían después;
No pienso en quienes no sienten miedo, sino en aquellos que pueden controlarlo. Cuando uno se sube a un avión sabe que se está entregando a las fuerzas del destino. Pero en realidad, da lo mismo el tipo de transporte. En nuestra ingenuidad pensamos que aquellos medios más ligados a la superficie son en cierta medida más seguros. Pero es sólo una percepción físico-orgánica. En la realidad, dependemos igual de un conductor de colectivo –de quien no sabemos nada respecto de sus habilidades- o de un piloto de avión, de quien suponemos que conoce muy bien su trabajo;
Ya vemos que saberlo o no, no sirve de gran cosa. Air France y los aviones Air Bus no son precisamente emergentes en el servicio de transporte aéreo. Son marcas consolidadas y confiables, de las que nos dan mayor garantía de que llegaremos a destino. Y sin embargo ocurre lo que ocurrió y ello nos devuelve al comienzo: ¿Hay algo seguro realmente? Por supuesto que no, pero nos tranquiliza creer que si. De modo que la creencia, en su irrealidad, se torna necesaria para que el mundo funcione. Cada día de la especie humana en el planeta es, en resumidas cuentas, un grandioso gesto de confianza en los demás. Sin este mínimo existencial, difícilmente nos atreveríamos a salir de casa al comienzo del día;
En ello reside parte de la persistencia de lo humano en la Tierra. Vivir en la incertidumbre como si todo fuese seguro. Ser valiente cada día, cada instante y emprender lo que sea necesario emprender y dar gracias por haber podido hacerlo. Como nos lo enseñaron las religiones en nuestra infancia y lo escribió la aviadora Amelia Earhart: “Valor es el precio que la vida exige por otorgarnos paz”:
También contra todo pronóstico, el amor resulta en un mejor refugio que la ciencia. Esta da potencia, conocimiento, explicaciones. Pero no consuela. Y en este caso, terrible por cierto, la ciencia no lo hará. Sólo cabe rezar por esas almas que murieron sin saber por qué, lo cual es una enorme injusticia. Y por nosotros, para que esta desgracia no nos invalide. Para que nos enseñe a ser modestos frente a los logros tecnológicos y a los íconos de la solvencia, la comodidad y la elegancia en cualquiera de sus dimensiones. Y para poder seguir despidiendo a nuestros seres queridos con un confiado, alegre y emocionado “¡Bon voyage!”.

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(c) Clemente Riedemann, SURALIDAD (2009)

jueves, abril 09, 2009

Recuerdos de Semana Santa

Fotografía: R. Carrasco Stuparich
Clemente Riedemann
___________________________________________________________ Por Semana Santa mi padre nos llevaba al bosque cercano para buscar hongos. El objetivo principal consistía en ubicar unas callampas de color marrón oscuro, grandotas, que a veces había que descubrir debajo del manto conformado por las púas caídas de los pinos.
_____________________________________________ Al momento de escarbar en la tierra oscura y húmeda de los cerros de Collico -mi barrio natal- yo abrigaba la esperanza de encontrarme con un duende dispuesto a satisfacer algunos de mis deseos de contingencia. Luego, una vez de regreso en casa, mi madre lavaba con minucia cada hongo y mi padre procedía a freírlos en una sartén que ubicaba directamente sobre el fuego. Las lenguas centelleantes emergían desde el interior de la cocina cuando él desplazaba hacia un costado un par de los anillos de la cubierta de hierro. Casi siempre, en ese momento, se desplomaba un chaparrón que atenuaba la tristísima música sacra que se oía en la radio y no se veían carnes rojas por ninguna parte;
Los hongos, así preparados, eran la guarnición agridulce de unos deliciosos picarones que mi madre pasaba previamente por chancaca, en lo que constituye uno de los puntos altos de mis recuerdos de Semana Santa. Mientras devorábamos aquella merienda extraordinaria, oíamos el radioteatro "Vida, Pasión y Muerte de NSJ". Años después, cuando llegó la televisión, éste fue sustituido por un ineludible "El Manto Sagrado", con la actuación de Victor Mature, cuyo rostro compungido contemplando la crucifixión he procurado olvidar sin éxito;
Fue siempre un feriado de restricciones. Lo más duro de soportar eran la imposibilidad de escuchar a los Beatles y también la prohibición absoluta de reírnos y hablar en voz alta. Mis padres eran buena onda y respetaban formalmente las tradiciones, aunque no las compartieran del todo. La oportunidad de no poder hacer lo acostumbrado nos permitía a mis hermanos y a mi apreciar la belleza de los días ordinarios y, al mismo tiempo, aprender a desempeñarnos adecuadamente durante las situaciones de excepción. Este aprendizaje me resultó especialmente útil años después;
Vuelvo al bosque. Esa caminata a media tarde, respirando el aire fresco, sintiendo el aroma intenso del humus; la vista de la ciudad a la distancia, un poco brumosa y adormilada junto al río Calle Calle; la visión y el canto de los pájaros, la luz indecisa alumbrando nuestros rostros entumecidos, formaba parte -ahora lo sé bien- del aprendizaje de amor por el lugar donde vivíamos. Aquello era la belleza y no lo sabíamos entonces. Era la felicidad, pero mis hermanos y yo sólo pensábamos en las restricciones. La familia en su tarea de asentar la norma. Pero también la percepción, la sensibilidad, el conocimiento de la naturaleza, las primeras reflexiones sobre la vida y la muerte;
Mis padres, que eran creyentes sin iglesia, tenían un pequeño crucifijo colgado en la pared sobre la cabecera de su cama. Al parecer aceptaban el poder protector de Jesucristo, aunque eran liberales en su modo de organizar la vida cotidiana. Así, el catolicismo era para mi el recuerdo de la muerte tortuosa, a la que se llegaba por sostener ideas diferentes a las aceptadas por el orden establecido. No era una reflexión alentadora. Conservadurismo pragmático: "No discutas y sobrevivirás" o "El éxtasis se consigue a través del sufrimiento";
Sin embargo, después, durante la juventud, hice de mi vida todo lo contrario: discutí cuanto pude todo lo que me parecía injusto, principalmente aquello que ponía restricciones a la libertad del espíritu. Obviamente, la sociedad encontró motivo y normas para reprimirme. Y con buenos resultados. Cuando mis hijas eran pequeñas, yo mismo las instaba a ver “El manto Sagrado” por enésima vez. Ellas se acomodaban resignadas ante el televisor, pero pronto se divertían chanceando sobre las escenas que vendrían después. Se habían aprendido de memoria cada detalle del film. Sus risas no dejaban lugar a las meditaciones trascendentales, lo que íntimamente yo agradecía a los dioses, pues aún sostengo que reprimir la alegría es un crimen mayor, aún en Semana Santa;
No me caben dudas que lo mejor de esas semanas fueron el olor del bosque, las risas de mis hijas, los buñuelos, el pescado en la asadera. El vino blanco en el centro de la mesa. Y las “Cuatro Estaciones” de Vivaldi, claro. ¡Mmmmm...! Como dijo Bob Dylan, ”¡Diez mil dólares dejaría caer en un sombrero” por comer de aquellos hongos y aquellos buñuelos otra vez!
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(c) SURALIDAD EDICIONES, 2009

La crisis de los ricos

Fotografía de Fabiola Barrientos.
Clemente Riedemann
_______________________________________________________________ Los poetas –que somos los proletarios del arte- no sufriremos con esta mentada crisis. Para empezar, no creemos en ella. No hay crisis, es sólo una oportunidad inventada para hacer nuevos negocios, una ventana para vender productos ad hoc a consumidores apanicados. Sólo una “contracción” en el margen de ventas habituales que abre opciones de posicionamiento para otros productos. Los ricos comprarán a precio de huevo lo que vale oro gracias a la angustia creada con ese propósito.
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El mundo ha entrado en histeria por la crisis financiera mundial, cuyo origen fue un fraude, una malversación por parte de los propios epígonos y sostenedores del sistema. Para nosotros, los que no somos casi nadie -a juzgar por la liquidación que recibimos a fin de mes- los ricos son quienes detentan el poder político de cualquier signo; el poder económico en cualquier dimensión; la banca cualquier dia de la semana; y el poder cultural desde las universidades y los medios de comunicación;
Los pobres somos todos los demás, aunque algunos que pueden ir al supermercado tres veces a la semana no se hayan dado cuenta. Vale decir, pobres somos todos aquellos que, en la ciudad, no podemos decidir casi nada sobre cómo habremos de hacerlo para parar la olla la próxima semana. En el campo, los antiguos pobres pueden darse con una piedra en el pecho: aún pueden decidir que van a echarle a la olla mañana. Puede ser una gallina, una vaquilla, unas hierbas más o menos comestibles, pero en fin, son soberanos aún para decidir ese aspecto gravitante de la vida sin tener que echar la mano al bolsillo;
Los que estamos acá, en el cemento, estamos obligados a decidir entre el pollo asado en oferta y la lata en conserva del jurel tipo salmón, que podríamos mezclar con algunos residuos del almuerzo del dia anterior para elevar las tasas de dignidad gastronómica;
A los pobres no les asusta la publicitada crisis. Los pobres siempre han vivido en ese estado. En cierto sentido, son los seres humanos mejor preparados para enfrentar los tiempos que ya están aquí. Esta es la crisis de los ricos. Los que no podrán ganar todo lo que ganaban en la banca con apenas apretar algunas teclas de sus computadores personales o sus berrys;
Ningún pobre puede irse a la quiebra. Siempre han vivido con el signo menos sobre sus cabezas y también sobre sus sueños. Lo que no saben del todo, es que los ricos ya decidieron traspasarles sus déficit. Pero como siempre se ha procedido de ese modo, el asunto parece ser parte de la vida. Es casi una religión. Incluso con la ayuda de la religión;
Y el mundo seguirá así mientras los pobres no se vuelvan más inteligentes y se hagan del poder. Pero eso no ocurrirá esta semana. Aunque no cabe dudas que alguna vez ocurrirá;
O sea, la crisis consiste en seguir viviendo como siempre se ha vivido. Y para los ricos –ya los describimos- consiste en como seguir controlándolo todo con algunos cócteles menos, algunos viajes a Bankook que deberán postergarse para la primavera, algunas subastas en las que se abstendrán de participar;
Eso es todo. ¿O alguien cree –como los antiguos chinos- que la crisis son oportunidades para el cambio positivo? Puede ser. Pero no en ésta. Todo seguirá igual, especialmente porque hay demasiado marketing en juego. Si no tapan los hoyos de este fraude es el sistema completo el que se irá al hoyo;
Los malditos que generaron la crisis con su irresponsabilidad mañana serán objetos de devoción. El poder político se habrá fortalecido con discursos valóricos; el poder económico se habrá fortalecido con ganancias “impensadas” en plena crisis; la banca ganará el doble por la vía de la especulación con el temor y la inseguridad; y el poder cultural habrá sellado su relevancia difundiendo una “filosofía de la crisis”, tanto en el nivel conceptual, como en el nivel de la comedia, incluso las más burdas. O sea aquella que se exhibe en la televisión abierta. ¿Negocio redondo? ¡Claro! ¿Qué se creen? La vida es un negocio. Y las crisis.
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(c) SURALIDAD EDICIONES, 2009

miércoles, febrero 04, 2009

Invención y Reinvención de la Identidad

Huilliches de Choroy Traiguén (San Juan de la Costa) Fotografía de Andrea Oyarzún.
Artículo por Clemente Riedemann

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Así que somos retazos de lo que verdaderamente fuimos y aprendices de lo que quisieron otros que fuéramos. Onda que no sabemos para donde cortar. Si enterrar la cabeza en ese pantano que es el patrimonio o poner la cara al viento, a ver que nos reporta el arcano del día. Parece dramático, pero ni tanto. Es sólo un cambio de piel, como suele ocurrir en el verano.

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Los católicos de fines de los 50’s se volvieron marxistas en los 60’s. Los marxistas de entonces (más o menos cristianos) se volvieron escépticos en los 70´s. Y de éstos incrédulos o de las familias que fundaron, surgieron los yuppies de los 80´s (también en la política). En los 90´s ya eran neoliberales confesos (otra vez también en la política). En la primera década del siglo 21 han vuelto a sentirse escépticos habida cuenta del fraude que en realidad eran las vacas sagradas de Wall Street, con su pragmático “embolso, luego existo”;
Los valientes guerreros mapuches de la época colonial se volvieron evangélicos o católicos con la llegada de la república y a eso se le llamó “sincretismo”; el híbrido indigenista derivó en la adoración del autoritarismo con el advenimiento de la milicia al poder político; pero con la vuelta del orden constitucional democrático (esto va entre comillas) la indiada derivó ora en la guerrilla menor (a lo Robin Hood o Luciano Cruz) o en las Pymes, una suerte de aprendices de empresarios que nunca llegarán a serlo realmente debido a la hebra de pureza y honestidad que les vincula con Huentellao o Chaw Gnechén;
Las mujeres de los 60’s morían pollo ante el machito que se daba el lujo de ser jefe de más de un hogar; en los 70´s, sin embargo, salieron a la calle y ganaron su derecho a ser torturadas en igualdad o peores condiciones que los hombres; en los 80`s ya se atrevían a separarse con no pocos y cínicos trámites; a partir de los 90´s pudieron equipararse con los hombres en el acceso a las habitaciones de dos camas;
Los hombres recorrieron, a su vez, el camino opuesto: pasan ahora más tiempo en la cocina, vigilan que los niños no rueden por un abismo o se metan las cañas de fósforo por las narices y suele vérseles con el credo en la boca esperando a que sus mujeres regresen invictas de algún carrete a mitad de la semana. Nada raro que más de alguno decida salir del ropero y pasarse derechamente a la vereda de enfrente;
Los jóvenes de los 70´s estaban casi todos metidos en los partidos sin importar el logo de las banderas o el torneado de los linchacos; en los 80´s se interesaron más en las nuevas tecnologías informáticas (incluso sin facebook), donde todavía están y sienten estertores en el estómago cuando les hablan de política;
Después de los 60´s a muchos curas, después de permanecer por décadas hablando en latín, bien lejos del populacho, les dio por estar cerca de los niños pobres, incluso demasiado cerca;
Pero el poder sigue donde mismo: dirigiendo el tránsito, con sus vaivenes, sus apuestas por las completaciones, expansiones, mejoramientos, subvenciones. Ahora mismo dicen que hay 250.000 salmones de criadero compitiendo con nosotros, los peces piolas, en la misma bahía de siempre. Pero al menos es nuestro territorio y quizás tengamos mejores opciones de sobrevivencia. En la crisis, que le llaman así al fraude;
Los poetas, nuestros buenos poetas telúricos e iconoclastas de los 60´s, los 70´s y los 80´s, se fueron a vivir a Iowa, Barcelona o el sur de Francia, pero tienen a bien regresar cada dos años -como los políticos on line- para hacer campaña y lobby con ocasión del Premio Nacional de Literatura;
Así que somos retazos de lo que verdaderamente fuimos y aprendices de lo que quisieron otros que fuéramos. Onda que no sabemos para donde cortar. Si enterrar la cabeza en ese pantano que es el patrimonio o poner la cara al viento, a ver que nos reporta el arcano del día;
Nosotros mismos, que en nuestra juventud postulábamos por una poesía y una prosa lúcidas y amorosas, damos ahora una oportunidad a la locura y el resentimiento a fin de ganar unos pocos lectores hambrientos de seducción y sangre fresca;
Todo tiempo pasado no fue mejor, sin duda. Pero como las aguas están revueltas, parece que en la pesca (aunque sea artesanal) hay una oportunidad para parar la olla. Al final, parece que eso es lo que somos con toda certeza: sobrevivientes.
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(c) SURALIDAD EDICIONES, 2009;

domingo, febrero 01, 2009

Historia Regional VII: Albores del siglo 21

Clemente Riedemann

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A comienzos del siglo XXI la región continúa su proceso de urbanización con varios nódulos demográficos que conectan con las áreas rurales que conservan un peso específico relevante. Esta relación urbano-rural que posibilita el equilibrio entre cultura y naturaleza constituye unos de los rasgos distintivos del sur del Chile.

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El ímpetu económico y social sólo volverá a marcar el ritmo del progreso con la aparición y desarrollo de la industria exportadora del salmón, a partir de la década de los 80 y que transfiere el liderazgo económico desde el área norte de la región hacia la provincia de Llanquihue, donde la capital regional, Puerto Montt, experimenta un explosivo crecimiento poblacional y en su estructura de servicios, principalmente en el comercio, la educación, el transporte y las comunicaciones;

Se trata de una modernidad compulsiva, centralista y consumista, que no acompaña el desarrollo de las comunidades periféricas de las comunas rurales de la montaña o la costa; tampoco la de los barrios urbanos, que se muestran sin iniciativa para levantar propuestas de desarrollo local y generar espacios de interlocución directas con el exterior;

En el año 2007, la provincia de Valdivia se separó de la Región de Los Lagos y se instituyó en la nueva Región de los Ríos, a contracorriente de la tendencia hacia integraciones territoriales más amplias que permitirían hacer frente común ante las políticas centralistas. De esta manera se zanjó el conflicto de intereses por el liderazgo político-administrativo surgido con la instalación del nuevo orden territorial en la década de los 70´s;

Las industrias acuícola, maderera, ganadera y los servicios de educación y de turismo, impulsan el desarrollo económico y social del sur en la actualidad.

Durante el gobierno de Ricardo Lagos (2000-2005) se creó el Consejo Nacional de la Cultura, con rango ministerial, que reunió la administración de los fondos públicos para el desarrollo cultural, sin levantar propuestas de desarrollo estratégico para el país. La música, el cine, la literatura, el teatro y los eventos étnico-costumbristas marcan la agenda cultural anual de la región, que carece de circuitos de difusión estables. Tampoco existe un sistema de reconocimiento y puesta en valor de carácter institucional para la obra artística y la creación de un mercado del arte; las comunicaciones con el exterior son circunstanciales. En esta área el desarrollo principal lo constituye la emergencia y masificación de las comunicaciones electrónicas. Al igual que en las demás áreas de las actividades ciudadanas, el individualismo, la competencia y la dispersión marcan el estatus del los procesos sociales del arte.

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(c) SURALIDAD EDICIONES, 2009;

suralidad@gmail.com

miércoles, enero 14, 2009

Roxana Miranda Rupailaf: "Soy una mezcla de todas las cosas"

Roxana Miranda Rupailaf. Fotografía de Fabiola Narváez (2008)
Entrevista por Claudia Arellano Hermosilla _______________________________________________________
La hibridación del relato constituye la marca de la naciente literatura de Roxana Miranda, en el que el erotismo señala su novedad y la problematización de la cultura ancestral constituye la reflexión que orienta la construcción de su lenguaje, que incluye una atenta lectura de los demás poetas de raíz indígena.
____________________________________________ El cuerpo que se corrompe. Cuando escribí Las Tentaciones de Eva surgió una mujer que tenía que ver con lo natural, con lo materno, se repetían mucho las imágenes de la naturaleza, los árboles, lo verde como espacio de fertilidad, pero también como espacio de erotismo. Mi poesía es muy interior, pero a la vez muy exterior en cuanto a lo que es el territorio en el cual habito, porque de alguna forma creo que ese territorio está adentro también, es como una geografía del cuerpo, en donde se producen tránsitos y cruces culturales. Por ejemplo, el sincretismo religioso, que tiene que ver cómo la cultura indígena ha adoptado rasgos o se ha apropiado de rituales que son de la cultura judeo-cristiana. Por ejemplo, si tú vas a una ceremonia mapuche o huilliche, esa ceremonia está cargada de vírgenes pero también de cantos en mapusungún, y lo mismo pasa en Chiloé. Yo trabajo mucho el concepto de lo religioso y creo que eso también puede ser un rasgo muy propio del sur, de quién habita o convive entre esas dos religiones. También, trabajo con el relato oral, lo último que estoy trabajando tiene que ver con el chumpal (sirenas/os), una suerte de diformismo, y de cómo estas cosas se entienden como un mal dentro de la comunidad indígena, y entenderlo como un mal también forma parte de una realidad, porque de alguna forma el cuerpo que yo estoy poetizando se va deteriorando al sentir que efectivamente existe un mal que puede destruir a las personas, es como que el cuerpo mismo se va corrompiendo de sus propias creencias que no por eso son malas, porque al fin de cuenta son reales, en el fondo tienen otro sentido. La mayoría de los sujetos femeninos que he creado han tenido una evolución, primero la aparición, luego la afirmación personal, después la erotización, una etapa reflexiva y por último se han autodestruido. En las Tentaciones de Eva, la Eva termina en los últimos poemas comida por gusanos, en la absorción de los venenos el hablante lírico se arroja al mar para botar todo lo rojo, para que todo lo rojo se vuelva azul. Y en el chumpal, lo que estoy escribiendo, a la vez se está destruyendo. Creo que en el fondo es la necesidad de escribir sobre el cuerpo que se corrompe, se elimina porque tiene la capacidad de rehacerse;
La hibridación del relato. A través del discurso judeo-cristiano, que de hecho ya es un relato moderno. Esto ya implica un cambio de concepto en las comunidades, comienza a problematizarse el pasado como una carga, que antes no existía, y por tanto hay que reparar ese pasado para que el futuro sea mejor. Está presente la idea del pecado, de la culpa, del perdón y del paraíso. Y todo eso unido te crea un relato de modernidad para el cual hay que trabajar. Creo que a partir de ahí, uno puede ver elementos de la modernidad, elementos que están mezclados. De hecho, yo como escritora también soy una mezcla de todas las cosas, puede ser que yo no esté problematizando, sino viviendo esa modernidad, por lo tanto, también mi mirada no va a ser una mirada pura. Por ejemplo, el chumpal se transforma en un ser que no es ni hombre ni mujer, es ambiguo de por sí, entonces al crear esos seres ambiguos ya estoy problematizando un nuevo fenómeno que antes no se quería ver. La Serpiente, en mi escritura también tienen que ver con estos relatos mixtos, ahí está Ten Ten y Caicai Vilú, y está el cruce con el relato judeo-cristiano, que apela a la modernidad, porque de alguna forma esa serpiente es el diluvio mapuche, pero también es la serpiente terrenal, es la serpiente que peca, la serpiente que se siente culpable, son las dos serpientes al final. Y se cruza con la serpiente de sal y al final son uno solo. Entonces incorporo esos elementos, pero esos elementos siempre están mezclados, contaminados por cierta modernidad, o por cierto relato de lo moderno;
Mujer y poesía. La escritura es algo que no se puede dejar de lado, porque si una deja la reflexión se estanca. Las mujeres por múltiples razones somos menos constantes. Yo conozco muchas mujeres que se quedan en lo romántico. Hay muchas mujeres que escriben, pero pocas son consideradas. En Rosabetty Muñoz, por ejemplo, hay una reflexión que una sin ser de Chiloé comprende, incluso sin que ella diga que es de la isla. Ella se ha atrevido a tocar temas que nadie trata en poesía, porque parecen crudos y fríos, como que a veces la gente tiene la idea de que la poesía es escribir únicamente sobre lo bello, sobre lo hermoso… Lo mismo pasa con nuestra cultura mapuche, porque igual uno ve que muchos de los discursos que producen los hermanos mapuches son discursos que tienen que ver con una idealización del territorio, más que con la problematización de temas que hay que repensarlos dentro de la cultura. Por ejemplo, los sacrificios, esos temas no son tocados dentro de la literatura. Creo que el gran referente de la poesía femenina mapuche es Adriana Paredes Pinda. Ella me produce sensaciones. Leerla es elevarse. Y escucharla es aún mejor. También Ivonne Coñuecar, que es una joven poeta mapuche de Coyhaique, nieta de brujos. Ella recoge todos esos relatos de brujos de su familia para construir su poesía;
Las reglas occidentales de la poesía. La mayoría de los poetas indígenas hoy día son aquellos que viven en la ciudad y que lograron entrar en la educación superior. La poesía que se escribe en el campo siempre se va a considerar un poco menor, como objeto de estudio cultural más que objeto de estudio estético literario. Ejemplo concreto de esto es que en las antologías poéticas mapuche de hoy no aparece nadie que sea autóctono de una comunidad. Dentro de lo mapuche hay distintas formas de poesía, pero el hecho de colocarlas en un libro la transforma en poesía con reglas occidentales; también hay que juzgarlo desde ese punto de vista. En realidad uno no puede decir que toda la poesía indígena por hablar de su territorio, es buena; eso es una excusa, porque un poeta también tiene que saber escribir un libro bajo las reglas a las que él está apelando. El tema es complejo porque de alguna forma yo me imagino creciendo en una comunidad y de pronto encontrarme con la poesía, que ocupa un lugar ritual o instrumental y que pase a ocupar un lugar estético. Porque la poesía que hoy pierde ese carácter ritual apela tal vez a ese carácter, pero lo pierde, no se considera “verdadero” por la comunidad, por decirlo de alguna manera. Para la comunidad, la poesía va a estar asociada a los hechos de la comunidad, por lo tanto ese valor siempre va a ser mayor al valor de una poesía eterna. Cuesta hacer lecturas en comunidades, a la gente le gusta porque están hablando de su territorio, pero a la vez, no ven ese relato como lo cotidiano;
Poesía del sur. En el sur apelamos mucho a lo natural y cuando hablamos de la ciudad generalmente es esa ciudad casi imaginaria, con barcos; en cambio las poéticas que se producen en el centro o en Santiago, por ejemplo, casi siempre están tratando de buscar vanguardia. Acá se escarba más hacia el pasado, allá se escarba más hacia el futuro. Acá la mirada siempre es hacia atrás, yo creo que esa es la principal diferencia, son distintas las lecturas. El lenguaje al que apuntan los del centro problematiza otras cosas, no por eso menos rico. Tiene otra realidad, otra es la cotidianeidad donde ellos se mueven. Acá hay otras cosas que también hacen un lenguaje vivo, pero ninguna de las dos poesías es menor, solamente son distintas;
Cruces inter étnicos. Creo que el libro de Clemente Riedemann, Karra Maw´n, fue un gran referente sin ser un texto indígena, pero hablando desde lo indígena y lo español. Hoy día se separa lo indígena de lo no indígena, pero en realidad una persona que no es indígena también puede hablar desde lo indígena. A partir de ahí se genera una discusión de lo que es mi cultura y lo que es la cultura del otro. Más tarde surge Jaime Huenún, Cesar Millahueque, Pablo Huirimilla, Bernardo Colipán. Con Canto Luminoso de Tierra, Jaime está problematizando la matanza de Forrahue, está haciendo dialogar los textos, los diarios, que son elementos netamente modernos, está problematizando lo que son los campamentos como la población Schilling en la ciudad de Osorno. Y lo mismo pasa con Huirimilla, que entra a problematizar lo que fueron las conquistas, los héroes indígenas, las rancheras. Bernardo Colipan, en su poema El arco de la negación escribe “Cuando emigraste, Arnoldo, de San. Juan de la Costa para hacer tu servicio militar en la ciudad, en el potrero se echó la vaca de la angustia. Se te dijo que la vida en la ciudad era una gallina de espinazo pelado de tanto ser pisada por el gallo del destino. Se te advirtió que tengas cuidado. Pero ascendiste en las laderas de lo esencial, cambiaste a la Rosita Rupailaf por la Lulú Salomé”;
¿Y el choque inter étnico? El choque se presenta en las escrituras indígenas más conservadoras, más fundamentalistas, como las de Emilio Huaiquin, que de alguna manera se resiste ser el otro; en el mismo Elicura Chihuailaf hay un resistencia a ser lo otro y a verse a uno mismo sin ver al otro, eso para mí es un choque. También Adriana Paredes Pinda: ella tiene un poema que se llama Sanación: “No quería mapuche por eso la pena y piojos blancos, tuvimos que enamorarla con raulí…” Ahí hay cierta negación, pero está el choque entre este hablante lírico que quiere salvar a esta niña. De alguna manera existe en Peredes Pinda esa búsqueda constante de lo mapuche, de lo indígena. También dentro de la poesía mapuche hay distinciones: está la poesía de Temuco que tiene que ver más con la resistencia; y la poesía Huilliche está asociada a un cotidiano marítimo, a los rituales en el mar y a sus seres encantados. Yo creo que desde Valdivia al sur es poesía Huilliche, incluyendo Chiloé. Y en esta poesía mapuche y no mapuche está presente y latente el tema marítimo, porque de ahí proviene la riqueza, proviene la religión, todo proviene desde el mar, como elemento vital y como elemento del paisaje también. La ciudad se construye cerca del mar.
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Entrevista a Roxana Miranda realizada por Claudia Arellano Hermosilla el 26 de julio de 2008, en Osorno;
ANTROPOLOGIA POETICA DEL SUR DE CHILE. PROYECTO FONDART REGIONAL 2008; Clemente Riedemann y Claudia Arellano ,ejecutores;
(c) SURALIDAD EDICIONES, 2009;